Sencillez

La sencillez es una virtud que nace en el conocimiento propio, pues quien no sabe quien es no puede mostrarse sin doblez, siempre actuará por darle gusto a los demás, de forma fingida e hipócrita.

Quien no vive esta virtud se vuelve materialista y superficial, pierde la capacidad de asombro, ya no es capaz de ser sensibles a las cosas pequeñas del mundo y de la vida, se olvida de admirar todos los regalos que Dios le da a su al rededor.

Las personas sencillas no están enfrascadas en el pasado o en el futuro, sino que saben que lo realmente importante es el presente y lo que se puede lograr en este instante de vida, ya que no se sabe si será el último. Es capaz de ver las dificultades tal cual son y resolverlas.

Cuando la mente del hombre se vuelve sencilla, es capaz de cosas extraordinarias por su amor y por su fe. Tiene una receptividad inmensa, porque ya no hay barreras creadas por lo miedos, los apegos y las pasiones. Y Sólo entonces puede haber felicidad.

Cristo nos dice que debemos hacernos como niños para llegar al reino de los cielos y una de las características de los niños es precisamente la sencillez. El niño tiene todo lo que necesita y nada le falta, pues su padre se lo ha dado todo y el pequeño confía en él. Está siempre dispuesto a aprender y a conocer; tiene la humildad para saber que se ha equivocado y no le da miedo seguir adelante. Siendo adultos podemos volver a ser como niños cuando soltamos nuestros apegos y confiamos en la voluntad de Dios.

Quien vive la virtud de la sencillez es generoso, porque sabe los bienes son temporales y le fueron dados por Dios para su administración, por lo que no teme retribuirle. No se queda sólo en ofrecer lo material, también pone al servicio de los demás su tiempo, su paciencia, su amistad y apoyo. Y lo hace con rectitud de intención no esperando una recompensa.

Ser sencillos implica abrirle el corazón a Dios y a todas las personas que le rodean, ya no hay rencores, ya no juzga, no critica. Tiene el corazón limpio de malas palabras, de venganza, de malos pensamientos.

El sencillo, aplica esta virtud en todos los aspectos de su existencia; vive en ahora sin miedo y se da la oportunidad de ser absolutamente feliz.