Es una Asociación Civil, regida por las leyes Civiles y por sus propios Estatutos, Fundamentos, amparada en el Derecho natural de libre asociación que Dios les dio a los hombres para buscar fines de beneficio común. 

En CiudadOración buscamos la superación personal de sus asociados, mediante el ejercicio de todas las Virtudes, principios y valores, teniendo en cuenta que el Primer Principio y el Primer Valor es Dios y que la primera virtud que ejercitamos es la virtud de la religión. 

Apoyamos el estudio del Catecismo de la Iglesia católica, a lo cual las autoridades eclesiásticas ya han dado su complacencia y beneplácito.

Recibimos y buscamos gente en la calle, la asesoramos para que busque los sacramentos de la Iglesia Católica, administrados por sus idóneos ministros, los sacerdotes en el templo, tal como lo enseña el Catecismo de la Iglesia Católica para todos los fieles. 

CiudadOración lleva a sus asociados a la vida de oración, actividad recomendada por Jesús, predicada insistentemente por todos los Papas y por todos los obispos para todos los cristianos.

CiudadOración lleva a sus asociados a conocer y respetar las leyes Civiles y acatar las enseñanzas generales, que las autoridades eclesiásticas imparten para todos los fieles en general, sin necesidad de someterse como libre asociación civil que es, a las disposiciones concretas y específicas que rigen en el campo canónico para los sacerdotes y religiosos y los grupos eclesiásticos o eclesiales. 

CiudadOración no es un fenómeno eclesiástico, ni eclesial, sino un fenómeno civil (un soplo del Espíritu) nacido desde la misma calle, para los ciudadanos corrientes sometidos a la ley civil. <El Espíritu sopla donde quiere> y cómo quiere, y esta vez ha soplado con su divina Voz desde la misma calle, por medio de un ciudadano corriente, del montón, sin mediación de sacerdotes ni religiosos. 

Nuestra Asociación Civil, CiudadOración, es un refuerzo, una revitalización para la propia Iglesia Católica, porque aunque sin depender de ella de una forma directa y específica, como Asociación Civil que es, acerca a cada uno de sus asociados hacia sus templos, y les enseña a respetar la disciplina general que rige para los sacramentos de la santa Madre Iglesia y la disciplina general que rige para todos los miembros comunes de la Iglesia.