Puntualidad

Puntualidad es una palabra que al parecer ha sido olvidada en el vocabulario de muchas personas; llegar a tiempo, cumplir una cita, entregar un trabajo en el momento acordado, son algunos conceptos que pocos viven ya, e incluso quienes lo hacen se han acostumbrado a la impuntualidad de los demás. Pero si miramos a fondo el significado de esta virtud y las repercusiones positivas que tiene en nuestra vida, todo ser humano haría el intento por salir del vicio de la impuntualidad.

Al buscar en un diccionario la palabra esta es la definición que encontramos :"Cuidado, diligencia y exactitud en hacer las cosas a su debido tiempo. Certidumbre, seguridad. Conformidad, conveniencia de una cosa para un fin". Se trata entonces como lo dice la definición de tener un buen manejo del tiempo, hacer las cosas con cuidado, pero saber terminarlas cuando corresponda, porque existe un fin para ellas y si faltamos a los tiempos establecidos podemos entonces no alcanzar los objetivos planteados en un principio.

El primer punto que debemos analizar para poder comprender la Puntualidad es el tiempo. Es importante saber que éste es un don que Dios nos ha dado, comprendiendo la palabra don como regalo. Él a todos nos ha dado la vida pero también a cada uno nos puso un "relojito" que marca el comienzo de la existencia y que se frena en el momento de la muerte; cada segundo que transcurre es una oportunidad para hacer las cosas bien hechas, no nos fueron dados para ser desperdiciados, sino para invertirlos en lo que vale la pena.

Hoy en día escuchamos expresiones como "No tengo tiempo" y "me quedaron faltando horas", vemos por tanto que es el tiempo el que nos está controlando y pero debería ser al contrario, cada persona debe aprender a controlar el tiempo, esto requiere vivir un virtud fundamental que es el orden, para así saber invertir bien cada instante de la vida. Hay que aprender a ponderar, es decir a poner las cosas en su correcto orden, primero se hace lo más importante, luego lo segundo, lo tercero y así, de tal forma que nunca quede nada sin hacer o que si algo faltara sea lo de menor importancia. Seamos también muy concientes, de que un minuto desperdiciado es un minuto que jamás volverá, es un minuto del cual Dios nos pedirá cuentas y que simplemente no lo utilizamos bien.

Perder tiempo es incluso más grave que perder dinero, porque éste se puede recuperar, pero es absolutamente imposible recuperar el tiempo que se ha malgastado. Es clave entonces entender que el descanso no es perder tiempo, significa cambiar de actividad, el cuerpo necesita esos momentos de reposo, de esparcimiento, debemos tener un unos tiempos estipulados para dormir, otros para comer, otros para trabajar, otros para compartir con nuestras familias y existen también tiempos libres, los cuales debemos saberlos usar correctamente, porque no podemos botarlos a la basura ya que no van a volver jamás.

Saber controlar el tiempo no quiere decir estar angustiados mirando un reloj, significa empezar nuestras labores cuando debemos, trabajar de forma eficiente y de esa manera terminar cuando corresponde; es cuando no se vive la virtud de la eficiencia que se empiezan a ejecutar las cosas tarde, perdemos tiempo en el camino y luego entonces nos demoramos para terminar.

Pensemos en que un mes son un poco más de 4 semanas, aproximadamente 30 días, 720 horas, 43.200 minutos y más de 2 millones de segundos, pero si empezamos a sumar cuantos de estos segundos desperdiciamos, cuando tiempo perdemos en cosas inútiles, entonces nos daremos cuenta que finalmente el tiempo que usamos para lo que vale la pena es muy poco, podemos dormir de más o ver un programa de televisión inoficioso, incluso dejar de trabajar por hablar con los compañeros de trabajo llegando hasta el punto de interrumpirlos a ellos, entre otros y todo esto será siempre una perdida de tiempo.

Ya vimos lo importante que es el tiempo propio, pero cada persona tiene a su vez su tiempo, sus ocupaciones, sus tareas, entonces una falta de puntualidad es una falta de consideración a los demás. Una persona que falta a la virtud de la puntualidad demuestra que no es capaz de imponerse una disciplina, lo cual nos lleva de regreso a la virtud del orden, ya que si fuéramos organizados y eficientes no seriamos impuntuales, porque sabríamos empezar a hacer las cosas a tiempo para evitar contrariedades en el camino, seriamos previsivos.

Esta virtud nos lleva a mirar la Caridad que es el amor y la consideración que debemos tener por los demás, ¿Creen que esta bien entonces afectar al otro por nuestra falta de orden? Al ser impuntuales podemos preocupar a los demás o generarles alguna clase de contrariedad. Piensa en ti mismo por un momento, ¿Te gusta que alguien te preocupe?, ¿Te gusta que alguien te interrumpa?, ¿Te gusta perder tiempo esperando?, posiblemente la respuesta a todas estas cuestiones debió haber sido un rotundo NO; por lo que hay una última pregunta ¿Por qué sigues siendo impuntual? No hagamos a los demás lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros, dice el proverbio. Ser impuntual generalmente tiene una gran dosis de egoísmo, porque ponemos primero nuestras necesidades y nuestro tiempo por encima del ajeno.

Tengamos en cuenta cuando nos comprometemos a hacer algo esta frase de Napoleón: "La hora es la hora, un minuto antes no es la hora, un minuto después tampoco es la hora". La palabra exacto, viene del latín que significa acabado o ejecutado conforme a un modelo trazado, entonces una persona que es exacta con su tiempo acaba las cosas principalmente porque las inició a tiempo y las hizo como debía hacerlas.

Un segundo vicio que ataca la virtud de la puntualidad es la precipitación, que implica hacer las cosas mal hechas bajo el pretexto de cumplir los tiempo establecidos, es empezar a hacer cosas que podían esperar por afanes y como dice el dicho de las carreras no queda sino el cansancio, pues como hacemos todo mal hecho, muchas veces hay que volver a empezar y así se pierde aun más tiempo.

Generalmente la impuntualidad es un vicio aprendido de nuestros padres o de la sociedad en la que nos desenvolvemos, pero con esfuerzo, poniendo toda nuestra voluntad podemos ir creciendo en la Puntualidad; empecemos a partir de hoy mismo a vivir esta virtud, pues decir que comenzaremos a partir de mañana a ser puntuales es ya una falta a esta virtud, porque estamos perdiendo el tiempo actual para vivirla.