Pudor

Los hombres fuimos creados por Dios como cuerpo y alma; contamos con la razón y con la voluntad a diferencia de los instintivos animales; somos además hijos Suyos por adopción. Por lo que esa dignidad debería ser respetada, la intimidad debería ser salvaguardada y para ello existe la virtud del Pudor.

Dice en los fundamentos de CiudadOración:"La pureza y la castidad nos llevan a respetar el cuerpo como se respeta el templo de Dios y no podemos profanarlo como lo hicieron los mercaderes en el templo a los cuales Jesús expulsó a latigazos".

Hay diferentes formas de faltar a la virtud del pudor, la primera es despojar la dignidad humana al violar la intimidad, llevando esto a la vergüenza pública al exponer asuntos que deberían ser privados. Mostrar demasiado de nuestro cuerpo es también una falta grave, ya que además puede llevarnos al pecado del escándalo con el cual podemos hacerle daño a los demás.

Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica que "Quien vive esta virtud se resiste ante lo que le están vendiendo como moda, va en contra de la presión dominante del mundo. El impúdico por el contrario presenta su propio cuerpo como un simple objeto que llama la atención de manera inmediata y que no manifiesta la persona que es. Tanto es así que se puede llegar a pensar que la persona que no cuida su propia intimidad, no tiene una intimidad personal que salvar".

La apariencia es una manifestación de la persona, por lo que nuestra ropa, gestos y palabras se convierten en la expresión visible de quienes somos. El pudor hace a la persona dueña de sí misma. La muestra a los demás reservada, orientada hacia su intimidad y, por tanto, digna y valiosa. Quien no siente la necesidad de ser pudoroso es que carece de intimidad: vive en la superficie, esperando a los demás en la piel, sin posibilidad de llegar a conocer la persona que habita en ese cuerpo.

A continuación presentamos algunos consejos que nos ayudarán a vivir mejor la virtud del pudor:

- Controlar el exceso de curiosidad: Hay que evitar el chismorreo, la maledicencia, entrometerse en los asuntos ajenos, prestarse a escuchar conversaciones y noticias que no nos interesan, etc...

- Comportarse de manera sosegada: el comportamiento personal debe ser calmado, mesurado, medido, modesto. Tomarse tiempo para decidir y para actuar.

- Mantener la dignidad en el vestido: no se debe vestir de cualquier manera, sino de la manera adecuada para cada ocasión. Lo principal es la dignidad y lo secundario las modas pasajeras.

- Respetar la intimidad propia y la ajena: para vivir la virtud del pudor se deben promover unos hábitos relacionados con el respeto a la propia intimidad y a la intimidad de los demás. Por ejemplo: llamar a la puerta antes de entrar a un habitación; no andar a medio vestir; no contar a los extraños sucesos de la vida familiar; regresar a casa a una hora discreta; seleccionar las diversiones y los espectáculos, el cine, los programas de televisión, las lecturas; entre otros.