Optimismo

Nace el optimismo de la virtud de la Fortaleza, la cual como virtud cardinal, es la encargada con la ayuda de Dios, de dar la fuerza al hombre, para ser capaz de resistir todas las dificultades de la vida y defender la verdad siempre. El optimismo se encarga de ayudarnos a ver que en todo lo que nos ocurre está la mano de Dios, por lo tanto es lo mejor que nos puede ocurrir y poder así sacar provecho de ello.

Dice nuestro Director de CiudadOración: 'No ver nada negativo, no ver el fracaso, la derrota, la tragedia, sino ver la solución maravillosa que con la ayuda de Dios puede lograrse'. Y continúa: 'El fracaso de los proyectos de los hombres es el triunfo de Dios. Siempre he sido un vencedor en medio de mis fracasos y derrotas. Le pido a Dios que no aparte de mí el fracaso y la derrota si con eso triunfa Él, entonces mi derrota se volverá un triunfo y mi fracaso será piedra de grandes construcciones'

Entonces ¿Qué es la virtud del optimismo? Viene del latín, Optimus, que quiere decir: Lo mejor. Significa aprender a confiar razonablemente en nuestras propias posibilidades, en la ayuda que nos pueden prestar los demás, pero ante todo en la ayuda omnipotente de Dios. De esta forma en cualquier situación se ve en primer lugar lo que es positivo y las opciones de mejora que existen, luego, se ven las dificultades y los obstáculos, para así poder aprovecharlos y afrontarlos. La palabra Optimista significa ver lo mejor y lo mejor es Dios, que mueve nuestra vida a cada instante.

En el ámbito espiritual, para ser optimistas, se requiere de mucha visión sobrenatural, saber ver siempre más allá de lo físico y buscar lo mejor para el alma, sabiendo que Dios por encima de todo quiere que cada alma sea salva y por lo tanto las circunstancias que le ocurren en su vida son buscando este máximo fin.

El vicio opuesto al optimismo es el Pesimismo. Hay personas que se sienten derrotadas antes de entrar en el campo de batalla y precisamente por eso nunca ganan la guerra, porque jamás entran en la lucha. Se quedan diciendo que aquí la vida es una lucha pero resulta que lo que están haciendo es una derrota de su vida, porque nunca entran a luchar y a esforzarse. La sabiduría popular lo expresa así:

Los optimistas producen siempre frutos abundantes y positivos con su fe. Mientras los pesimistas producen resultados negativos con su incredulidad, su inercia, al faltarles, pues la fuerza es motora de la voluntad.

Las metas a lograr se obtienen venciendo los obstáculos, con el esfuerzo, con la fe de los optimistas; no con las incredulidades o con el negativismo de los pesimistas.