Lealtad

Sobre la Lealtad decía San Josemaría Escrivá: "Por lealtad, un soldado permanece en su puesto en los momentos de peligro, y un buen administrador corresponde honradamente a la confianza que su señor ha depositado en él. Por lealtad, un marido es fiel a su mujer, un padre se sacrifica gustosamente por sus hijos, un amigo ayuda al amigo en la hora de la dificultad, un profesional recto cuida los intereses de la empresa en que trabaja. Por lealtad, un cristiano hace honor a los compromisos que adquirió en el Bautismo y en la Confirmación, y sabe dar la cara por Dios y por la Iglesia, especialmente cuando resulta mal visto o puede traer consigo perjuicios materiales".

La lealtad es la cualidad interior de la voluntad humana por la cual sin importar las dificultades o los sacrificios, la persona se mantiene firme y estable en sus convicciones y en sus deberes. Es una virtud fundamental para mantener la dignidad humana y la fidelidad. Recordemos siempre las promesas que nos ha hecho el Señor, y que nos las ha transmitido por medio de nuestro Director: "Sé fiel a tu promesa, hijo, y después de Mi Ciudad terrena te llevaré a Mi Ciudad Eterna." Dice en los fundamentos de CiudadOración.

La lealtad se debe vivir por amor a los demás, San Pablo dice sobre Cristo: me ha amado y se ha entregado por mí. Y eso mismo es lo que cada uno de nosotros debe hacer, amar, servir, entregarse a Dios y al prójimo, incluso por encima de sus propios gustos.

Cumplir con los compromisos cuando no requiere ningún esfuerzo es muy fácil, por eso es que esta virtud se demuestra en los momentos difíciles, porque es ahí cuando nuestra propia comodidad o egoísmo buscan que faltemos a lo que nos hemos comprometido.

Decía Juan Pablo II: "Oiréis a la gente que os dirá:"'piensa en ti mismo y no te preocupes de los demás". Ante esta situación, un cristiano consecuente no debe traicionar, no debe ilusionarse con palabras vanas, no debe defraudar. Su misión es sumamente delicada, porque debe ser levadura en la sociedad, luz del mundo, sal de la tierra".

Gran parte de la falta de lealtad que se vive hoy en el mundo, se debe a que muchos hombres desconocen el sentido último de sus vidas y se centran únicamente en lo que hay en esta tierra, por lo que los valores humanos pierden el sentido. Hay que devolverle al hombre su sentido de eternidad, con esto recuperará el sentido la virtud y sobre todo de la lealtad.