"En el principio existía el Verbo" (Jn1,1). Desde siempre ha existido el Verbo –debió haber escrito Juan-; porque el Verbo Eterno, que soy Yo, no he tenido principio.

Juan, quiere decir que El Verbo Eterno de Dios, es el principio de todo lo creado, sin que Yo haya tenido algún principio.

Yo bajé a la tierra, hijo y Me hice Hombre, para volver las cosas como eran al principio, como Mi Padre Celestial las diseñó originalmente.

Quien rige su vida por principios y valores, necesariamente se encontrará con quien es el Principio de todos los principios, Yo, Jesús, el Verbo Eterno de Dios; que sin dejar de ser Dios Me hice Hombre.

"El Verbo estaba junto a Dios y el verbo era Dios" (Jn 1,1). Yo, siempre he estado junto a Dios, porque Yo soy Dios. Yo bajé a la tierra, y ahora estoy junto a los hombres; sin dejar de estar junto a Mi Padre Dios y junto al Espíritu de Dios.

Yo Me hice Hombre; pero no Me hice Dios, porque a Dios nadie lo hizo. Yo he existido siempre, siempre, siempre. Esto no lo entenderás ahora en la vida presente; lo entenderás después en la vida eterna.

"Todo se hizo por él, y sin él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho" (Jn 1,3).

Mi Padre Dios todo lo creó con su Palabra, con su Verbo, con su Imagen, y el Verbo de Dios soy Yo, Jesús, la verdadera Imagen de Mi Padre Celestial.

Todo las obras de Mi Padre Dios las hizo por Mí y para Mí. Sin Mí no se ha hecho nada de cuanto ha sido hecho. ¿Te das cuenta por qué Yo soy el Rey del Universo?.

Mi Padre Dios, todo lo hizo para su propia gloria; para que las cosas le den gloria a Dios; porque Dios no puede darle gloria a nadie distinto de Él; porque no hay nadie superior a Dios. Y Mi Padre y Yo somos una misma cosa; quien ha visto a Jesús ha visto al Padre.

"En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres" (Jn 1,4).

En Mí está la fuente de la vida, y en la Vida de Jesús está la Luz para todos los hombres de la tierra:

"Yo he venido para que tengáis vida y vida en abundancia".

"Yo soy el camino, la verdad y la vida".

"Yo soy la luz del mundo y el que me sigue a mí ya no camina más en las tinieblas".

"Y la luz brilla en las tinieblas" (Jn 1,5). La Luz de las enseñanzas Mías, brilla en las tinieblas de la ignorancia y el pecado; en las sombras oscuras de la muerte.

Los hombres, por el pecado original, quedaron en las tinieblas de la ignorancia y el error. Los corazones quedaron apagados de la Luz de Dios. Yo vine a la tierra a volver a encender los corazones apagados con el fuego del Amor de Dios.

La tragedia más grande de la tierra fue el pecado original; expulsó al hombre del paraíso del Corazón de Dios y lo sumergió en las cuevas oscuras del mismo Satanás. Yo vine a la tierra a tratar de poner las cosas como fueron diseñadas al principio por Mi Padre Celestial; para aquellos que se dejen, con plena libertad.

Pero los hombres en tinieblas, después de recibir la Luz, "no la recibieron" (Jn 1,5). Hoy el mundo, después de Mi venida, sigue igual: en las tinieblas; porque no quiere recibir Mis enseñanzas.

"Hubo un hombre enviado por Dios. Éste vino a dar testimonio de la luz, para que todos creyeran" (Jn 1,6-7).

Todos Mis hijos escogidos son personas enviadas por Mi Padre Dios, para que den testimonio de la luz que hay en sus vidas y arrastren a muchos a la fe.

Mi Padre Celestial, quiere que tú seas testigo de que Cristo vive entre los hombres, y des testimonio de Mi Palabra, para que por ti sean muchos los que crean.

Recuerda, hijo, que tú no eres la Luz, porque la Luz soy Yo. Tu papel no es arrastrar a la gente hacia ti sino hacia Mí.

Recuerda siempre que tu luz no es propia; si alguna luz hay en ti, te la he dado Yo. No muestres a los demás tu luz sino Mi Luz.

Tú no eres más que una bolsa de basura, que mientras más escondida se mantenga, más brillarán los tesoros que Yo he depositado en ella.

No se trata de que te sigan a ti sino a Jesús. Quien se vale de las cosas de Dios para brillar ante los hombres, es un ladrón que le roba gloria a Dios.

Yo, el Verbo, he sido y siempre soy: "la luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn 1,9).

Yo soy Palabra, Verbo, Luz, Imagen perfecta de Mi Padre Dios.

Yo soy la Luz que ilumina toda luz. Mi luz brilla diez mil veces más que el sol.

"En el mundo estaba, y el mundo se hizo por él" (Jn 1,10).

Yo vine al mundo porque en el mundo siempre he estado como Dios, pues el mundo se hizo por Mí; por Mí fue hecho todo.

Cuando Yo vine a la tierra, no vine a un mundo desconocido para Mí, porque siempre como Dios, Yo he estado con los hombres. Yo vine al mundo de otra forma: vestido de carne humana, con el mismo uniforme de los hombres; pero sin dejar de ser Dios.

"Vino a los suyos y los suyos no le recibieron" (Jn 1,11).