Flexibilidad

Vivir la virtud de la flexibilidad nos lleva a saber adaptar nuestro comportamiento con agilidad en cada situación o con las diferentes personas con quienes convivimos diariamente, pero sin abandonar los criterios morales y el seguimiento de los mandatos de Dios.

Existen dos circunstancias en las que se debe utilizar la virtud de la flexibilidad, la primera es en las cuestiones que son opinables y la segunda son los criterios permanentes. Míremos cada uno.

En las cuestiones opinables, quien vive la virtud de la flexibilidad, esta dispuesto a considerar que su punto de vista es provisional y que incluso puede llegarse a matizar o a cambiar. Estas son las llamadas cuestiones de gusto personal, es decir las elecciones en cuanto a música, alimento, vestuario, preferencias deportivas, entre otros; ninguna de estas cuestiones es por tanto la última palabra sobre un tema, y mientras con esta decisión no se ofendan jamás las leyes humanas y divinas, se deben siempre respetar incluso aunque se este en desacuerdo.

En cuanto a los criterios permanentes, esas cuestiones que no son opinables, hay que saber que estamos hablando de la verdad objetiva, y por tanto no cabe en ello matización o cambio en la opinión. En el caso de los Cristianos Católicos encontramos dentro de estos criterios permanentes a Dios, nuestra fe y la doctrina de la Iglesia Católica. La virtud de la flexibilidad en estos casos nos lleva a esforzarnos por conocer estas verdades para cada vez poderlas transmitir mejor.

Esta virtud nos ayuda a aprender de los demás, a convivir con alegría y tolerancia, poniendo en práctica la caridad Cristiana. Nos lleva a adaptar nuestros gustos personales para no ofender al prójimo, pero también a defender las verdades permanentes.

Los vicios que van en contra de la flexibilidad son: La Rigidez, es aquel hábito que lleva a la persona a considerar sus criterios personales como únicos, recalcando los defectos ajenos e incluso llegando al punto de la ira si no se piensa de igual manera. Y, el vicio de la fragilidad; es aquel que lleva a la persona a dejarse conducir por cualquier influencia, sin utilizar su razón y su recta conciencia para discernir.