1. Dios necesita muchos soldados rasos que hagan la guerra – la guerra de paz de la oración – en su propia casa, para vencer a satanás y que Reine la Voluntad de Dios sobre la tierra.

2. La santidad no la hace la convivencia con otros, sino la unión con Dios que te proporciona la oración: la oración atenta de escuchar Su Voz.

3. Que tu cabeza esté ciento por ciento ocupada en las cosas de Dios y de sus almas, y Mi cabeza la ocuparé en las cosas tuyas.

4. Que tu corazón esté ciento por ciento con Dios y con su Madre.

5. Para Reinar Dios en el mundo, surgirá un ejercito de hombres y mujeres comandado por la Madre, para ponerse en orden de oración en la Ciudad de la Oración (Mi Cívitas Orationis)

6. Personas entregadas que pongan en las manos de la Madre de Dios su corazón, para que Ella lo limpie y se lo ofrezca a su Hijo.

7. Personas que le entreguen a la Madre de Dios toda su cabeza, para que su mente sólo se ocupe de las cosas de su Hijo.

8. Personas que le entreguen a la Madre de Dios su voluntad, para que se ocupen y trabajen en conocer y Amar a Dios.

9. Cuando Dios comienza a construir una Ciudad, mientras más grande la quiere más pequeña comienza.

10. Le basta a Dios un árbol fiel para sacar de él millones de semillas, sé tú ese árbol fiel.

11. Los hijos de Abraham, herederos de la carne, no le fueron fieles al Señor; quiere el Señor suscitar un nuevo pueblo con los hijos de su Madre, para Reinar Dios sobre la tierra: con los hijos de Su Civitas.

12. Los hijos de la Madre de Dios son los que a Dios le dicen "Sí" a todos sus mandatos, porque siguen el ejemplo de Ella.

13. La familia no la constituyen los lazos de la sangre, sino los lazos del espíritu. Quiere Dios hacerse una Familia unida por los lazos de la vida de oración.

14. Quiere Dios llevar nuevamente a los hombres a la tierra prometida - del Reino de su Palabra - a través del desierto solitario y silencioso de la oración individual.

15. No es posible llegar a la tierra prometida del Reino de Dios sobre la tierra, si no se está dispuesto a dejar las distracciones que esclavizan, para adentrarse en el inmenso desierto de la oración individual.

16. Dios quiere darle a sus hijos, la orden de partida, para que dejen todo lo que los esclaviza y los somete al barro de la tierra.

17. Dios conoce las angustias de sus hijos y los quiere liberar de sus dolores.

18. Dios quiere llevar a sus hijos a una tierra tranquila, llena de paz, gozo, felicidad, abundancia y alegría: La Ciudad de la Oración, la tierra de Dios en su propio corazón.

19. En la tierra de Dios, el corazón de los hombres, reina actualmente satanás. Es necesario que sus hijos - los hijos de Dios -, arrojen a satanás con el arma omnipotente de la oración: de la oración que escucha Sus Santas Instrucciones.

20. Dios va a suscribir un ejercito de hombres y mujeres que en su propia casa, se dediquen totalmente a la oración, en forma individual e independiente: La Ciudad de la Oración.