Amistad

La amistad es la virtud que nos ayuda a vivir relaciones profundas y sólidas, pero a su vez desinteresadas.

Nos lleva a mirar el bien común antes que nuestro propio bienestar, alcanzando un nivel tal que ni la distancia ni el tiempo la afectan.

Es reciproca por lo que ambas partes se enriquecen mutuamente, se ayudan a crecer y desarrollar todas sus potencialidades.

Es una virtud que fue exaltada por el mismo Cristo en el Evangelio de San Juan al decir: "Mi mandamiento es éste: “ Amaos los unos a los otros como Yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos. Vosotros sois Mis amigos si hacéis lo que Yo os mando. En adelante, ya no os llamaré siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su señor. Desde ahora os llamo amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído a Mi Padre".

Para tener buenos amigos primero tenemos que comenzar siendo buenos amigos, esto nos lleva a ser fieles con el otro, a evitar las murmuraciones, quejas y las críticas, que tanto están dañando las relaciones humanas hoy en día.

Santo Tomás de Aquino ha sido el pensador que ha analizado más a fondo esta virtud de la amistad. Él la considera un pilar de la sociedad, fundamental para la vida social, el trabajo, la práctica de la justicia y de todas las demás virtudes. Nos explica que la amistad tiene tres grados que nos ayudarán a saber cuando las amistades que tenemos son viciadas y cuando son virtuosas. Encontramos entonces la amistad de utilidad, la amistad deleitable y la amistad honesta, profundicemos en ellas:

- Una amistad de utilidad se da cuando se busca un amigo por algún interés material, como la ayuda en el trabajo o en el estudio. Es el tipo de amistad que busca el apoyo o la conexión con otros que pueda producir algún beneficio.

-La amistad deleitable se caracteriza por la búsqueda del placer o de la compañía de la otra persona para sentir gusto y contento, pero no va más allá.

Es la clase de amistad más frecuente y ocurre cuando buscamos a los amigos para divertirnos, para pasar ratos agradables, cuando los buscamos como apoyo o cuando tenemos un problema; pero los olvidamos el resto del tiempo. Es entonces una relación meramente egoísta en la que se busca básicamente nuestro bienestar y nuestro placer.

-En cambio, la amistad honesta está en función de la otra persona y basada en la virtud de la justicia pues entre los amigos puede, por lo tanto, haber discordia de opiniones y sin embargo haber concordia en el trato. Esta clase de amistad busca el bien y la perfección del otro, que crezca y mejore como persona.

Analicemos entonces cada una de nuestras amistades:

¿Tenemos a algún amigo sólo porque nos puede ser útil para lograr nuestros objetivos? ¿Buscamos a nuestros amigos en los momentos de euforia o de tristeza para sentirnos mejor con nosotros mismos, pero los olvidamos el resto del tiempo? o por el contrario, ¿Buscamos siempre que nuestros amigos estén bien, tranquilos, que crezcan como personas?¿Nos alegramos con las alegrías ajenas y apoyamos en las tristezas para que puedan ser superadas?

Empecemos a corregir esas amistades viciadas, convirtámoslas entonces en amistades que puedan ser honestas y duraderas.

Una verdadera amistad nos lleva a ser incondicionales, es decir, estar cuando el amigo nos necesite, para ayudarlo, cuidarlo, defenderlo y corregirlo. Estar presentes para impulsarlo a cumplir con sus deberes, a respetar las reglas, tanto las humanas como las divinas. Es saber perdonar cuando se equivoca o nos ofende, nunca criticarle ni hablar de él a sus espaldas; pero decirle con delicadeza sus defectos de frente para lograr su corrección.

Otras virtudes y cualidades que son necesarias para saber vivir bien una amistad:

- El buen temperamento y la paciencia, que nos ayudan a tener una personalidad más amable y a tener una comunicación eficiente y correcta con el otro.

- La veracidad, nunca mentirle al otro y saber decir las cosas como son, sin rodeos y sin apelar a los respetos humanos.

- Ser misericordiosos con nuestros amigos, ayudará a ver la vida desde la perspectiva del otro.

- Ser maduros y estables emocionalmente, de esta manera, las personas sabrán qué esperar de nosotros, es decir, que no se encuentren hoy una persona y mañana otra diferente, que un día opine algo y al otro día todo lo contrario.

- La lealtad, porque es la virtud que ayuda a la persona a mantener, aceptar y trabajar por los vínculos con el amigo.

- La generosidad, que ayuda a trabajar por el bien del otro, teniendo en cuenta lo que necesita para ser mejor siempre con una actitud de servicio.

- El pudor, porque controlará la entrega de aspectos de su intimidad y favorecerá el respeto hacia la propia persona y hacia los demás, requisito indispensable para una verdadera amistad.

- La confianza, para que los demás puedan contar con nosotros es fundamental para que nosotros también podamos confiar en ellos.

- El respeto, saber que todas las personas son diferentes a nosotros y no atacarles por eso.

Son entonces estos los vicios que debilitan la amistad, la timidez, el egocentrismo y la soberbia, la intolerancia, la envidia, la superficialidad y la vanagloria.

Para finalizar, recordemos esta frase del capítulo 6 del libro del Eclesiástico: "El amigo fiel es seguro refugio, el que lo encuentra, ha encontrado un tesoro. El amigo fiel no tiene precio, no hay peso que mida su valor. El amigo fiel es remedio de vida, los que temen al Señor lo encontrarán"